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jueves, 6 de mayo de 2010

PROXIMA LECTURA DEL CLUB




Paraíso Inhabitado
Autora: Ana María Matute

Sipnosis




Nací cuando mis padres ya no se querían», recuerda Adriana, mucho después de que todo haya sucedido. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección.Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón.Auténtica obra maestra en la aplaudida trayectoria de Ana María Matute, Paraíso inhabitado recrea un universo infantil delicado y maravilloso, que hipnotiza al lector desde la primera página.



BIOGRAFÍA ANA MARIA MATUTE

Recordar siempre la infancia (entre otras cosas)Nació en Barcelona en el año 1926. Pasó una juventud marcada por la Guerra Civil española que se reflejó en su primera obra literaria, centrada en los "los niños asombrados" quienes veían y tenían que entender la situación horrorosa y sinsentido que los rodeaba.
Se ha destacado por la relevancia que le da en su literatura a los mundos míticos repletos de imaginación, fantasía y magia. En su novelística trata con preferencia los temas de la incomunicación y la evasión.
Ana María Matute empezó a narrar a temprana edad. Escribió "Pequeño teatro" con sólo 17 años, una novela que fue conocida cuando ganó el premio Planeta (1954). Pero ella se dio a conocer en el ámbito literario español con su novela "Los Abel" (1948), la cual se inspiró en la historia bíblica de los hijos de Adán y Eva.
Sus novelas tienen un importante compromiso social, aunque es cierto que no se proclaman de forma explícita a ninguna ideología política. La escritora logró desarrollar un estilo personal donde la imaginación se mezcló con un mundo lírico y sensorial. De esta manera, su obra resulta ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, que se ambienta por lo general en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra.
En 1955 escribió la novela "En esta tierra". Le siguió la trilogía "Los mercaderes", integrada por "Primera memoria" (1959), "Los soldados lloran de noche" (1964) y "La trampa" (1969), que tuvo un gran éxito.
Esta gran escritora también produjo narración corta, y logró reunir sus relatos en volúmenes como "El tiempo" (1956), "Historias de la Artáila" (1961), "Algunos muchachos" (1968) y "La virgen de Antioquía y otros relatos" (1990). Además se destacan sus dos libros autobiográficos "A la mitad del camino" (1961) y "El río" (1963), en los que evoca sus experiencias de la niñez en el ambiente rural de Mansilla de la Sierra.
En 1971 con "La torre vigía" inició un cambio histórico de ambientación hacia el período medieval, rasgo que se prolongó en sus obras más recientes, publicadas luego de un largo período de silencio literario, como por ejemplo sus novelas "Olvidado rey Gudú" (1997) y "Avanmarot" (1999).
Fascinada por el mundo de la infancia ha escrito además cuentos para niños, recogidos en su mayor parte en "Los niños tontos" (1956), "Caballito loco" (1982), "Tres y un sueño" (1961), "Sólo un pie descalzo" (1983) y "Paulina" (1984). Desde 1996 forma parte de la Real Academia Española.
Ana María Matute recibió a lo largo de su brillante carrera literaria varios e importantes premios, como: el Café Gijón por "Fiesta al noroeste" (1953), el Planeta por "Pequeño teatro" (1954), el de la Crítica y el Nacional de Literatura por "Los hijos muertos" (1958). Asimismo recibió estos galardones: Nadal (1959), Lazarillo (1965); y en 1984 obtuvo el premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con "Sólo un pie descalzo" (1983).
En una entrevista publicada en el diario "ABC" ella comentó: "Yo digo que la infancia es más larga que la vida, y es verdad. Fíjese que uno se acuerda de muchas más cosas de cuando eras niño que de cuando eres una persona adulta". Palabras sabias de una mujer que lo escribió "todo" con la pasión de quienes "todo" quieren entender.

jueves, 12 de noviembre de 2009

HIPATIA DE ALEJANDRÍA

HIPATIA DE ALEJANDRÍA
AUTOR: LUIS DE LA LUNA VALERO
EDITORIAL SUMA DE LETRAS


La mujer que inspiró la película «Agora», de Alejandro Aménabar. Un canto a la libertad, el amor y la amistad Este libro recrea la vida de Hipatia de Alejandría, una figura capital de la antigüedad y protagonista del filme Agora, de Alejandro Amenábar. Estuvo versada en filosofía, matemáticas y astronomía, pero su clase magistral para la historia fueron su sed de vida y de conocimiento, así como el valor y la entereza para defender sus ideales de convivencia y tolerancia. Hipatia fue un espíritu libre, una voz incómoda a causa de la férrea voluntad de llevar una vida plena como mujer sin pedir perdón por ello, aunque debiera pagar por ello el más alto precio: la vida. Antes de que la marea de la intolerancia arrase todo, tenemos ocasión de vislumbrar un fastuoso mundo crepuscular, y por sus páginas cruzan personajes de raza, como el joven príncipe Atila, y se visitan ciudades de ensueño en el esplendor de su apogeo: Constantinopla y Alejandría. Intrigas, pasión y aventuras en el convulso mundo del siglo V. «Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo».

lunes, 24 de agosto de 2009

COMETAS EN EL CIELO:AUTOR: Khaled Hossini


Sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales, la vida en Kabul durante el invierno de 1975 se desarrolla con toda la intensidad, la pujanza y el colorido de una ciudad confiada en su futuro e ignorante de que se avecina uno de los periodos más cruentos y tenebrosos que han padecido los milenarios pueblos que la habitan. "Cometas en el cielo" es la conmovedora historia de dos padres y dos hijos, de su amistad y de cómo la casualidad puede convertirse en hito inesperado de nuestro destino.Obsesionado por demostrarle a su padre que ya es todo un hombre, Amir se propone ganar la competición anual de cometas de la forma que sea, incluso a costa de su inseparable Hassan, un hazara de clase inferior que ha sido su sirviente y compañero de juegos desde la más tierna infancia. A pesar del fuerte vínculo que los une, después de tantos años de haberse defendido mutuamente de todos los peligros imaginables, Amir se aprovecha de la fidelidad sin límites de su amigo y comete una traición que los separará de forma definitiva. Así, con apenas doce años, el joven Amir recordará durante toda su vida aquellos días en los que perdió uno de los tesoros más preciados del hombre: la amistad.

viernes, 21 de agosto de 2009

Ensayo : “El trabajo del blanco no acaba nunca”

M. Fernanda G.M.

Autor : Guy Rossatanga-Rignault

¿Son los negros perezosos?

En un nuevo ensayo - sin traducción española, por el momento - con elocuente título, Guy Rossatanga-Rignault profundiza en lo que constituye uno de los prejuicios más arraigados entre africanos y occidentales.

Inagotable fuente de clichés, la idea del rechazo tanto al trabajo como al esfuerzo por parte del negro se ha asentado en el ánimo de los occidentales de tal modo que ha dado lugar a una expresión muy utilizada en África: “el trabajo del blanco no acaba nunca”.

La obra de Rossatanga, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad “Omar Bongo” de Libreville, Gabón, plantea una reflexión sobre el concepto de la temporalidad - de sentido lineal para el blanco y cíclico para el africano - y sus consecuencias en el trabajo moderno.
Según esto, si el africano ha llegado a considerar interminable el trabajo del blanco es debido a que se parte de una lógica temporal diferente de aquélla que estructura las sociedades tradicionales africanas. Una percepción fuertemente influida por las condiciones en las que irrumpió la nueva forma de trabajo en África, a saber: la esclavitud tras la colonización.

Para el intelectual gabonés, el trabajo moderno se inscribe en un tiempo lineal, muy diferente del tiempo cíclico existente en la esfera cultural africana en general.
Las lenguas vernáculas así lo demuestran; los laris del Congo y los hutus de Ruanda, por ejemplo, utilizan la misma palabra para hablar de ayer y de mañana. Esta concepción del tiempo se basa esencialmente en la idea de lo sagrado; la existencia humana es concebida como una integración en la naturaleza misma, en donde los ritos se ven marcados por fenómenos cíclicos al estilo de las mareas o las estaciones del año, que reproducen el eterno renacimiento.

Nuestra cultura cristiana, de manera opuesta, ha favorecido desde siempre un punto de vista capitalista de la gestión ligada al trabajo y al tiempo; el tiempo lineal visto como una corriente que fluye inexorablemente río abajo desde su origen, es decir, desde el pasado hacia el futuro.
A este modo de pensamiento se asocia estrechamente la idea de progreso, como explica Guy Rossatanga, “una idea que intuye que la historia tiene un solo sentido, aquél que conduce hacia el porvenir, el desarrollo, la redención, el paraíso o la noche eterna.” En esta acepción, “el tiempo lineal es el de la modernidad occidental”, concluye.

En función de las distintas culturas, el “otro” puede aparecer bien como exaltado o como perezoso. Ya desde sus primeros contactos con Occidente, los africanos percibieron a los blancos como gente permanentemente apresurada, corriendo siempre de aquí para allá y que incluso utilizan la expresión “ganar tiempo”, inconcebible en el universo tradicional africano.

Del otro lado, el negro es apreciado a menudo como un ser lento y apático que nunca tiene prisa; algo que ellos mismos confirman con la expresión: “los blancos tienen reloj, nosotros tenemos el tiempo”.
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Queda por saber si estas dos percepciones son acaso irreconciliables.

“Le travail du Blanc ne finit jamais” lo edita Dianoïa y su precio es de 14´25 €.